
La incorporación de la mujer a la Guardia Civil supuso uno de los grandes cambios en la historia reciente del Cuerpo. El 1 de septiembre de 1988 marcó un antes y un después con la llegada a la Academia de Baeza de las primeras mujeres que iban a formar parte de la Guardia Civil en igualdad de condiciones con los hombres.
Ese día comenzó su formación la 94.ª promoción de guardias civiles, integrada inicialmente por 2.495 alumnos, de los que 206 eran mujeres. Tras finalizar el curso de formación, el 23 de junio de 1989, fueron 197 las mujeres que completaron su formación y se incorporaron a sus respectivos destinos.
Un proceso que comenzó meses antes
La llegada de estas primeras alumnas fue posible después de que el Real Decreto-ley 1/1988, de 22 de febrero, regulase el acceso efectivo de la mujer a la Guardia Civil, permitiendo su participación en las pruebas de incorporación en igualdad de condiciones con los hombres.
La primera convocatoria en la que se admitió a mujeres se publicó en marzo de 1988. En ella participaron 2.917 aspirantes, de las que finalmente 197 consiguieron plaza para realizar el correspondiente curso de formación en la Academia de Baeza.
La incorporación de la mujer no supuso la creación de puestos o especialidades limitadas exclusivamente para ellas. Desde el inicio, las mujeres pudieron acceder a las diferentes especialidades del Cuerpo sin que se les limitara ningún puesto por razón de sexo.
Las primeras mujeres abrieron un nuevo camino
La llegada de esta primera promoción significó el comienzo de una nueva etapa para la Guardia Civil. Aquellas primeras guardias civiles tuvieron que afrontar el reto de incorporarse a una institución en la que hasta entonces la presencia femenina como guardias civiles profesionales no existía.
Con el paso de los años, la mujer se ha incorporado a todas las especialidades de la Guardia Civil y está presente en todas sus escalas, consolidando una evolución que comenzó en aquella promoción de 1988.
No obstante, la presencia femenina en la historia de la Guardia Civil se remonta a décadas anteriores. Desde 1950 existía la figura de las matronas, mujeres que prestaban servicio principalmente en unidades vinculadas a funciones fiscales y aduaneras y que fueron durante años la principal presencia femenina dentro del Cuerpo.
Un cambio que continúa evolucionando
Desde aquella primera promoción hasta la actualidad, la presencia de la mujer en la Guardia Civil ha experimentado una importante evolución, aumentando progresivamente su presencia y participación en diferentes ámbitos profesionales del Cuerpo.
La propia Guardia Civil considera el 1 de septiembre de 1988 uno de los principales hitos de su historia reciente. La incorporación de aquellas primeras mujeres abrió el camino para que, con el paso de los años, la igualdad, la visibilidad y el liderazgo femenino fueran adquiriendo una presencia cada vez mayor dentro de la institución.
La historia de aquella primera promoción es, por tanto, también la historia de miles de mujeres que posteriormente han decidido vestir el uniforme de la Guardia Civil y desarrollar su carrera profesional dentro del Cuerpo.
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